Artículo/Entrevista

26/02/2007

Los vinos de cosecha maduran como inversión.

En medio del interés por las inversiones alternativas desde obras de arte hasta coleccionar monedas, están surgiendo productos de inversión especializados en el vino. Su objetivo es sacar provecho de los precios que se pronostican para futuras cosechas de prestigio.

Uno de los participantes más recientes en este mercado es Fine Wine Fund. El fondo londinense, lanzado en agosto del año pasado, está estructurado de forma similar a los fondos de cobertura, las inversiones poco reguladas normalmente reservadas para los inversionistas más acaudalados. Sus honorarios incluyen un 2% como tasa anual más un 15% sobre las ganancias.

Este fondo sigue los pasos del también británico Wine Investment Fund, cuyo primer lote de vinos que compró en 2003 ha visto un crecimiento de 90%. Ahora, la estrategia del fondo es comprar y almacenar cajas de cosechas clásicas y venderlas cinco años después por una ganancia.

Fondos como estos están dirigidos a gente a la que le sobra el dinero: ambos exigen inversiones mínimas de entre US$ 20.000 y US$ 100.000.

Mientras tanto, el tradicional mercado de futuros de los vinos de Burdeos, que los inversionistas pueden comprar incluso antes de ser embotellados, rebosa de optimismo. Los precios futuros han alcanzado niveles récord para muchos de sus vinos, entre los que destacan nombres como Châteaux Mouton-Rothschild, Lafite-Rothschild, Le Pin, Margaux y Pétrus.

Incluso existe un índice relativamente nuevo para los precios de vinos con grado de inversión: el Liv-Ex 100, o London International Vintage Exchange. El año pasado, el indicador, que subió 47%, pasó a formar parte de la lista de índices que el gigante de la información financiera Bloomberg LP utiliza para seguir el precio de activos más tradicionales como las acciones, los bonos y los commodities. El Liv-Ex 100 se especializa fundamentalmente en las mejores cosechas de Burdeos.

Al mismo tiempo, servicios más clásicos, como los operadores de bodegas, también empiezan a dirigirse a los inversionistas, en vez de limitarse a los coleccionistas.

Marc Lazar de la estadounidense Cellar Advisors, dice que tiene clientes que "almacenan cientos de cajas con nosotros, compradas exclusivamente con la especulación en mente".

Sin embargo, invertir en vino puede ser menos embriagador de lo que parece. Un importante obstáculo es que no constituye un mercado transparente, por lo que los precios de una misma botella pueden variar ampliamente de un vendedor a otro.

"Hay inmensas ineficiencias" en el sistema de precios, reconoce Steve Bachmann de Vinfolio Inc., una compañía de coleccionismo de San Francisco.

Las diferencias de precio de una botella de Château Ausone de 2000, una cosecha muy apreciada, van de los US$ 1.050 a los US$ 2.336, según Wine-searcher, una página Web que ofrece comparaciones de precios de vinos. Los precios también varían en el mercado de futuros. En Estados Unidos, los precios a futuro del prestigioso Château Pavie de 2005 oscilan entre los US$ 315 la botella en Chicago y los US$ 350 en Nueva York.

Además, existen las falsificaciones. Los altos precios hacen que para los delincuentes valga la pena crear etiquetas falsas para vinos clásicos y luego venderlos como originales a precios de mercado. Cuando uno invierte en vinos, "tiene que estar preparado para literalmente beberse sus pérdidas", advierte Lazar.

Sólo una pequeña fracción de los vinos es apta como inversión. En Sotheby's, el 70% del vino subastado es de Burdeos. Otros vinos con grado de inversión incluyen los Sauternes, los de Borgoña, algunos Rhône de Francia, varios Piedmont y los denominados Super Toscanos de Italia.

Los inversionistas tienden a concentrarse en los vinos que califican con 95 puntos o más según respetados expertos del sector.

Muchos amantes del vino acaban pensando como inversionistas casi por accidente.

Hans Denbaas, un ex banquero de inversión de EE.UU., dice que en "un momento determinado, uno se da cuenta de que posee más vino del que llegará a tomar jamás si quiere conservar su hígado". Así, parece lógico que el siguiente paso sea "empezar a mirar los precios de mercado", con la idea de vender unas cuantas botellas.

Gran parte de esta reciente euforia de inversión tiene su origen en los Burdeos de 2005, que ganaron tanta fama como una de las mejores cosechas de la historia que sus precios rompieron un récord para un vino que seguía en barriles y tardaría al menos un año en llegar a las estanterías de las tiendas.

Las botellas de Château Margaux, una de las mayores marcas de Burdeos, se venden actualmente por unos US$ 800 en el mercado de futuros. En comparación, en 2000 y 2003, las botellas de Margaux salieron de la bodega a aproximadamente la mitad de ese precio.

Fuente: The Wall Street Journal