Artículo/Entrevista

02/06/2006

Su señoría el Ron

La bebida tropical se ha vuelto figura de culto para miles de consumidores

Roneras de América Latina, el cielo es vuestro

Hugo Sabogal
Bogotá

Tras más de 350 años enraizado en la cultura y el comercio de Centroamérica y el Caribe, el ron –ese delicioso y sensual subproducto alcohólico de la caña de azúcar– está viviendo un renacimiento internacional sin precedentes. Su línea de productos clásicos ya se bebe en todo el mundo y una serie de nuevas y excitantes combinaciones atrapa a los sibaritas. A juzgar por las cifras actuales y las tendencias previstas, permítame decirle algo: Su Señoría, el ron, ha vuelto para quedarse largo, largo tiempo entre nosotros. “Estábamos acostumbrados a ciclos muy cortos y no muy dramáticos de expansión”, dice Humberto Montoya, un veterano productor de rones recientemente jubilado de la Fábrica de Licores y Alcoholes de Antioquia, en Medellín, el mayor productor de rones añejos de Colombia. “Pero desde 2001, no paramos de crecer... Es impresionante”.

Los primeros grandes saltos se han vivido en Estados Unidos, estimulados por la infalible penetración latina que revitalizó los nexos del país con la cuenca caribeña. “La moda del ron es la misma que acompaña a la música y la comida latinas”, dice Luis Ayala, editor y promotor del sitio Rumshop, en internet. “Y en esto han tenido mucho que ver en épocas recientes Jennifer López y Shakira, así como la salsa y el merengue”. También Fidel Castro, pues desde la independencia de la isla, a principios del siglo XX, la relación de amor-odio de EE.UU. con Cuba no ha cesado. En medio de ese conflicto surgió la simbiosis del ron Bacardi con Coca-Cola que dio origen al Cuba Libre. A la difusión de Su Señoría también contribuyeron populares mezclas como el rum Collins y el daiquiri. Pero el que le ha dado el empuje más singular es el mojito, el cóctel a base de azúcar, ron, jugo de limón y hojas de menta ligeramente maceradas lanzado a la fama por Ernest Hemingway en La Bodeguita del Medio, en la Habana Vieja. El mojito figura hoy en las cartas de sofisticados restaurantes internacionales y ha llegado a seriales de televisión como “Sex and the City”, de HBO, y a “Die Another Day” para que lo beba 007.

Ahora los nuevos hábitos de los consumidores están dando mayor empuje a la bebida, ya de por sí la que más combinaciones alcohólicas ha generado. En verdad, la sed por nuevos sabores y el deseo de encontrar novedades en el segmento premium, más allá del whisky, el vodka y el cognac, están sacudiendo al mercado. Viejos países roneros como Cuba se han visto relegados por productores relativamente desconocidos, aunque no inéditos en el arte de la ronería. Guatemala, Nicaragua y Venezuela producen hoy varios de los mejores rones del mundo, y antiguas potencias caribeñas como Jamaica y Puerto Rico han aprovechado su regreso para lograr crecimientos nunca vistos. Según Adams Beverage Group, firma de investigación de mercados  de EE.UU. especializada en bebidas, el ron ha sobrepasado a la ginebra y al tequila entre las bebidas alcohólicas más vendidas. Entre 1994 y 2000, su consumo creció un 24%. Además, pertenece a un grupo mucho más rentable por sus múltiples versiones. El informe de Adams asegura que lo más probable es que eso se mantenga en el futuro.

Fuente: AmericaEconomía